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  Metalenguaje
METALENGUAJE

Del escritor venezolano  (Aragua, Venezuela) Luis Arreaza nos llegan estos hermosos escritos donde el tema principal del lenguaje es el mismo lenguaje (metalenguaje).

Extralingüístico con Metalingüística

María poseía un visible y hermoso acento ortográfico que
constantemente acicalaba. Cuando se veía en el espejo, la tilde se
reflejaba inclinada a la izquierda, al estilo francés y sentía un
toque cosmopolita, “savoir faire”.
Gabriela, su archirival de 8 letras góticas, en su calmoso transitar,
esparcía aires de misterioso sortilegio, se sentía como salida de la
pluma de Allan Poe, sin errores ortográficos que deslucieran su
hechicera estructura poética. En la universidad no fingía su
inmodesta, siempre supo que era una hermosa síntesis gramatical, se lo
repetía varias veces a lo largo de los textos.

La rivalidad saltaba a la vista en todo concepto de palabras,
rebasando los lindes en cuanto lugar donde coincidieran, en
documentos, novelas, guiones, conferencias, etc. María y su
aristocrática tilde y Gabriela y sus 8 letras góticas. Las otras
sinónimas, compañeras de estudios de la facultad de Letras y
Filosofía, con necio recato aceptaban sus arrogantes miradas, sobre
todo esas Monosílabas sin tilde y de pocas letras, siempre tímidas,
mojigatas; se mantenían al margen de iniciar una amistad o encuentro
con María o Gabriela, callaban, soportando hasta sus gestos cargados
de soeces viñetas y concluían admitiendo... con la reverencia
japonesa: inclinando la testa.

María y Gabriela, gozaban de popularidad entre el género masculino.
Algunos sustantivos, en especial UNO, frecuentemente las llevaban a
pasear en su veloz autoestima último modelo, un día a una y alternaba
otro con la otra.
Yo, que siempre mi lugar ha sido de primera persona del singular,
admiraba esa seducción tan natural de UNO y que yo no poseía, aparte,
me quedaba corto, lo mío era una bicicleta.
Los Adverbios terminados en mente, se enamoraban rápida-mente de María
y de Gabriela, inútil-mente, perdida-mente.
Yo, en silente espera amaba a Gabriela, había simpatía y eventuales
roces corporales. Quería enredarme entre sus 8 letras góticas.
¡Deseaba hacerla mía! incluirla en mi vocabulario, en mis
diccionarios, la protagonista de la historia por escribir, besar la
cereza de sus corchetes.

María con su apéndice sobresalía, en su tono bífido característico,
descalificaba a todo el mundo, de manera especial a su adversaria
Gabriela y sus 8 letras.
La tensión crecía día a día, hasta el extremo de que hoy en un debate
organizado por la profesora Eme, se desbordaron las pasiones.
Entre las asistentes surgió una Fea Interrogante que las quería ver
peleando entre si y sin medir las consecuencias en metros, sin
centimetraje, espetó a la Gabriela  —¿Ud. que opina de la palabra
María?— Gabriela, sin vacilación como frecuentemente solía mostrarse,
tanto en palabras escritas como habladas, comenzó con un análisis
sintáctico de modo vulgar, sin recurso estilístico.
Fue lo que encendió a María, que emitió numerosas chispas anaranjadas
por la tilde, cambiando alternativamente de minúscula a mayúscula y de
colores (maría, MARÍA). La Función Emotiva se levantó de su silla,
hizo evidente su presencia y caldeó la disputa. Se parcializó por
María, al igual que un homófono con su característico género neutro y
suaves modos, la defendió. María se fue a las manos con Gabriela, un
Guión trató inútilmente de separarlas. En medio de aquel tumulto que
generaba todo tipo de insultos, se dividieron las Vocales y
Consonantes, creando una nueva controversia como si no fuera ya
suficiente, cuando una Vocal del abecedario estando ebria intervino
acotando totalmente fuera del contexto:
—Una Vocal puede formar una sílaba, hipsss... mientras que una
Consonante, para formar sílaba, debe agruparse con una Vocal... Las
Consonantes se enfurecieron, buscaron apoyo lingüístico y aumentó la
trifulca, una le pegó a otra con un pesado hipérbaton, la tinta roja
manó, se perdió totalmente el orden alfabético...

Mientras ellas peleaban, nosotros nos mantuvimos ajenos, como simples
observadores, en medio de ese capítulo.
Esta es una de las tantas anécdotas que viví de estudiante. Hoy en día
soy el esposo de María y Gabriela es la esposa de UNO y todos somos
excelentes amigos.


(Etiqueta) EL LENGUAJE  HACIENDO REFERENCIA A SÍ MISMO

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Grave Accidente Gramatical

Aquella gélida mañana mientras yo desayunaba, las vocales minúsculas
“a”, “e”, “i” , “o”, “u”, salieron del diccionario abrigadas con sus
comillas y se fueron de paseo, contraviniendo lo mucho que les había
advertido, que las podían plagiar u ocurrirles cualquier otra
desgracia debido a sus apariencia de menores y en caso de querer
salir, debía de ser conmigo, de mi mano. Igualmente hicieron caso
omiso a las vocales mayúsculas, que alarmadas se lo indicaron
insistentemente.

Se desplazaban risueñas las vocales minúsculas por la sangría
izquierda, saltando luego distraídamente por columnas y líneas hasta
la sangría derecha y no se percataron que se aproximaba un trisílabo
conducido a gran velocidad por un sujeto acompañado de otras palabras.
Todo sucedió rápido, sonoras onomatopeyas ¡Crash! ¡Trac! fueron
escuchadas por los transeúntes en aquella hoja de papel A4. En ese
funesto percance, las vocales fueron arrolladas aparatosamente
quedando esparcidas en medio de la hoja A4 y el trisílabo continuó su
vertiginosa marcha, estrellándose varios párrafos más abajo, al pie de
página y los curiosos se arremolinaron prontamente.
Entre la confusión reinante, se abrieron paso varios Diptongos, ue,
ia, ie, ui, acompañados de varias consonantes que eran parientes
cercanos de las vocales lesionadas... un Triptongo uai exclamó ¡Ay!
que feas quedaron.

La “i” por el impacto perdió el punto y la “a” quedó horriblemente
aplastada, ambas fallecieron de inmediato.
La “e” y la “o” debido a su constitución regordeta rodaron varios
metros y solo sufrieron algunos rasguños y heridas leves.
La “u” sufrió fractura de una de sus extremidades y tendida manchando
el blanco papel, gimoteaba lastimosamente u,u,u,u.
El recogimiento y la respetuosa flexión de un verbo transitivo al
depositar una flor sobre la vocal “a”, conmovieron a todos. Una 2ª
persona del singular ofreció una oración en su memoria.

Posteriormente en la estación policial se estableció que Tácito era el
nombre del sujeto causante del hecho y se desempeñaba como sustantivo,
se confirmó que guiaba embriagado. Quedó detenido junto a las otras
palabras que le acompañaban.

Hoy están de luto las letras. Ha sido un revés irreparable.
La RAE se reunió de emergencia para evaluar la situación y las
acciones a tomar. La sesión se efectuó con nuevas palabras inventadas
y con vocablos fuera del contexto habitual.

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Incierto Punto Cardinal

Observaba tras el cristal de la ventana, una palabra, la última
pronunciada, que saltó como rayo entre grises, extinguió los adentros,
seguida por el terrible trueno, temblando el tímpano de temores, con
desolación.
La palabra se alejaba sin esos matices existidos, cedidos por el
firmamento, por los cometas, por las mariposas, cuando la miel era
caudaloso río. Cabizbaja, con su bolso saturado de adjetivos, marcha
lenta, con el soplo del sur y la sombra del ocaso. Es la palabra que
conserva áspero el retablo de la memoria y que ahora cuesta abajo,
pasa a la página siguiente, la no escrita, la que espera mañana en
incierto punto cardinal, la de olores a papeles ardiendo agolpados en
la sien. Queda esa nostalgia que agita a los poetas, palabra que hiere
en mayúscula, mengua el corazón. Con esa palabra bajé al sepulcro,
dejó de crepitar la hoguera de ofrendas que dio acogedores saltos
desde mi habitual locura hasta quitar las arrugas a mi alma,
renovándome en sensato, más sensible, y ahora se diluye, se ve
minúscula, se aleja. Esa palabra es... la palabra adiós.

soplo del sur.

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