Raul Campoy Guillen
RAÚL CAMPOY GUILLÉN
(Madrid, España - 1978 - )


 Ha publicado:

Los dientes del reloj (fue mencionado libro destacado en La Casa del Libro), Ed. Atlantis (2008) y Donde casi amanece, Ed. CELYA (2010). 
Sus dos libros han sido seleccionados en listas de los libros más destacados de poesía del mismo año en que salieron (2008 y 2010).

Ha sido seleccionado como uno de los ganadores en el III Certamen del Día Internacional de la Poesía en Segovia 2012.

Algunos de sus poemas se reflejan en revistas literarias como Mester de Vandalía, El cuervo,Ves Arte, Aurora Boreal, The Children´s Book of American Birds, Ajícara, Cuaderno del Tábano… en el cuaderno Vitola de Anaïs; en la antología  Nueva poesía  y narrativa hispanoamericana, Lord Byron Ediciones (2009); en la antología del ciclo Cruce de Caminos de Ars Itineris y en la antología Madrid: una ciudad,muchas voces (2010). Actualmente ha sido incluido en la emblemática revista internacional Alhucema y en una antología peruana de la editorial Río Negro.

Ha participado en el Festival Internacional de Poesía de Cuba, en el Festival Internacional de Poesía de Dinamarca y en el Encuentro Internacional de Literatura Tres Orillas en Canarias.

Ha sido invitado a numerosos programas de radio e instituciones emblemáticas como el Ateneo de Madrid o la Asociación de Escritores y Artistas Españoles.

Ha recibido críticas positivas en periódicos de Madrid, Murcia, Almería, Salamanca, Granada, León, Tenerife, Venezuela, Dinamarca y Cuba.                                  

Sus poemas han sido traducidos al danés y están siendo traducidos al inglés actualmente.

(Ellos son de ellos)
 
Cuando unos hielos
se deprimen por el calor,
me acuerdo de tus ojos deprimiendo el mundo;
sus acantilados inaccesibles;
sus no sé cuantos excéntricos personajes
adentrados en sus pupilas.
                                          ¿Será por eso
que fracturaron la geometría con sus giros?
¿Que la física se hizo más relativa
cuando enlentecieron la luz de las flores?
 
No hay respuesta donde no hay pregunta.
Ellos son de ellos:
                                Envidiosos
                                y amantes
                                entre si.
Jamás serán míos
porque no puedo morder su drama,
su país de nubes,
                            su laguna de lirios.
Nacieron como una duda entre los dioses;
y en tu cuerpo se delizan
con la humedad de las estrellas.
Tú misma te asustas
de ellos,
de su parpadeo que paraliza tu edad,
de sus cabellos azules
enredados en tu sonrisa.
Porque en el fondo,
                                tus ojos
                                no son tuyos.
Son el escaparate de un océano
donde nadie puede nadar.
 
Una leyenda.
 
Del libro Donde casi amanece (2010)

                                   
 
(Basta allá)
 
Y esos ojos manchados de invierno.
Y esos bálsamos con sus orillas de flores, sangrando por la conciencia.
Y esos allí y acá.
Y esos dueños del silencio vendiendo ruidos.
Y ese dar un paso como si lo hubieras dado.
Y esas fiebres anónimas de la felicidad.
Y esa lágrima que nace dejándose morir.
Y esos veranos fríos de luces.
Y esos pasos asmáticos entre las hojas.
Y esa arena que araña el pasado.
Y esos almendros que abren luces por la noche.
Y esas voces que secuestran los gestos.
Y esas horas envueltas en cerraduras.
Y esa ola que choca en el pecho.
Y esa sal que luego te deja.
Y esa bondad con caída de pájaro.
Y ese odio que tanto deseas, pero que odias.   
Y este almacén de palabras, que saltan como piedras preciosas, que te empujan a decir, lo que duda dentro del no sé, lo que aún no sé dentro del
               no sé nada.

Del libro Donde casi amanece (2010)

 
CANTOS RODADOS
 
                                    Creo en la incomprensibilidad          
                                    de Dios
                                                    Honoré de Balzac
 
Dios
Qué podemos hacer?
Llevamos siglos de precipicio
Siglos que se cuentan como años
Años que se cuentan como días
Dios
Ayúdanos
Estamos hartos de girarnos
                            y no encontrarnos
De ver cómo la solución
                            se desliza como un jabón
Cuántos ligamentos rotos en las fronteras
Cuántas luxaciones entre provincias
Cuántos parpadeos de cayucos en el mar
                                                 sin un “ya basta”
Dios
Míranos
Mira la inercia triste de los indios
Despierta a Baudelaire
Qué muevan estos versos sus gusanos
Como se mueven en los estómagos calcinados de África
 
No hay luz en el olvido
La historia
          no se alimenta del olvido
Es imposible ir hacia la ausencia
No
No queremos tu paciencia
Ni tampoco inteligencia
Búscanos en el mango de los cuchillos
Por aquí
Por allí
Que salten tus nervios
Que salten cerrojos tiernos en Filipinas
              haz de sus vaginas
                         tu herida más hambrienta
Clava tus uñas en sus lágrimas
Queremos orgías bacanales
                       entre dráculas y pernales
 
Las razas se confundan
Seamos un cuadro de Pollock
Que nos salpique su pincel
Vomite un arco iris nuestra piel
Que el blanco surja del negro
Que el negro sea más negro
Y el más negro surja más blanco
 
Llama al fuego inflamatorio
                     que cavita en los tálamos
Siembra nuevos hipotálamos
                     carentes de estímulos
Que la tierra engendre pozos
                     por donde caigan las heridas
Rompe la sinapsis
                             El axón
                                         Palo de ciego ingrávido
Llama a la lluvia
                           Su brillo tierno en los ojos
Limpia nuestros genes
                                    Falló nuestra instalación
Seamos de goma
Sin formas
Sin imagen ni semejanza
Seamos agua
Una lágrima de llanto incoloro y blando
O una eterna sonrisa
 
Danos la solución
Estamos ciegos o poblados de ojos?
Existimos o desistimos?
O es nuestra existencia una resistencia?
Muévenos con la dictadura de los vientos
                     como el freno marino nos incendia
 
Dios
Sino te descubrimos en los espejos del llanto
Sino te descubrimos en la agonía del ser o no ser
Seguiremos sin saber nada más que la nada
Seguiremos sin saber nada
                                          Mas que la nada
Ese movimiento blanco que se arremolina en los segundos
En el finito que es infinito
En el instante que se vuelve distancia y penumbra
 
Allí
En ese instante blanco
En ese tiempo ileso
Alejados de los árbitros del encéfalo
La razón es una casa sin ventanas
Y todos somos un ring de lágrimas en un matute
Fichas sin tablero
         que se mueven sin moverse
                                 Sin saber si estamos muertos
                                y vivimos en la muerte
 
Y hay luz en lo divino?
 
Dios
Muleta de luz y de pañuelos para algunos
Gravedad insolente para otros
Sal de la quietud
Nace
Mira el mundo
Demuestra que no eres un invento de la duda
Una palabra de acero
Demuestra que se te remueve el gesto
Que sabes lo que es
Que eres un llanto de un Picasso
                             con sus ángulos temibles
Que sabes lo que es
Que hay un sol enfermizo en tus ojos
Que sabes lo que es
Acércate
Míranos
Bajo tu indiferencia el mundo se define
Y el único camino posible
                                          Es el tiempo
 
Del libro Los dientes del reloj (2008)


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Poesía Contemporánea


¡UNA OBRA DE COLECCIÓN!
 

Título: Metapoesía
Autor: J. Lallemant
ISBN: 978-1725512801
Páginas: 82
Disponible en: Amazon
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