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  Rodrigo Verdugo Pizarro

RODRIGO VERDUGO PIZARRO
(Santiago de Chile, Chile - 1977 - )




Rodrigo Verdugo Pizarro: (Santiago de Chile, 1977). Coeditor y articulista de la Revista Derrame. Miembro del Grupo Surrealista Derrame. Sub director de la Revista Rayentru y Coeditor de la Revista Labios Menores. Se inició en el taller de Poesía "Isla Negra" dirigido por el poeta Edmundo Herrera desde 1922 a 1996 en la Sech. Su obra ha sido publicada en revistas y antologías chilenas y extranjeras siendo traducida parcialmente al Ingles, Francés, Italiano, Portugués, Polaco, Árabe, Uzbeko y Rumano, como así mismo en las Pág. web: "Sonámbula, surrealismo latinoamericano" (México) a cargo del artista mexicano Enrique Lechuga y "Viu la Poesía" (España) a cargo del grupo "Pocio, poesía y educación" de la Universidad de Barcelona a cargo de la catedrática Gloria Bordons, entre otras. En 2002 publica su primer libro "Nudos velados" Ed Derrame. En 2005 participa en la exposición colectiva "Derrame cono sur o el viaje de los argonautas" en la Fundación Eugenio Granell (Santiago de Compostela, España) y obtiene el primer lugar en el concurso "Alas de poesía" organizado por la Asociación "Amigos de la poesía" (Monterrey, México).

En 2007 realiza un postfacio para la contratapa del libro "Partículas Fugaces" del poeta Roberto Adames, Colección Luna Rota, Ed Paso Bajito, 2007 (Constanza, República Dominicana). En 2008 participa junto a los poetas Rodrigo Hernández Piceros y Marcela Albornoz Dachelet en la edición del libro “IDEM” del poeta Armando Uribe, Coedición Ediciones Derrame, Editorial Universidad de Talca. y en la exposición internacional de surrealismo "0 reverso do Olhar", en la Casa de la Cultura de Coimbra (Coimbra, Portugal) En 2009 participa en la exposición internacional de surrealismo "Iluminacoes Descontinuas" en el Convento de San José, (Lagoa, Portugal) y es invitado a la XIX versión del Festival Internacional de poesía de Medellín (Medellín, Colombia). En 2010 participa en la muestra “Bicente Chile BCN” Muestra poética Chile- Barcelona, en el Centro Civico Convent de San Agusti, (Barcelona, España).

En 2011 participa en la Exposición Colectiva “El inverso del universo” Homenaje a los cien años de Roberto Matta, organizada por la Fundación Itau. En 2012 participa en la Exposicion Colectiva "Surrealims 2012" En el Googleworks Center For The Arts (Pensylvania, EEUU). 

Actualmente trabaja en su segundo libro: "Anuncio”, (próximo a publicarse por Ediciones “Corriente Alterna”) y dirige el Taller Literario "Joan Brossa" del Centre Catalá.


PRIMER ANUNCIO

 

Nos descarna la noche y se nos pegan  todos los vuelos

Las manos han quedado abiertas

Para demostrar que los vientos han errado

Oyes esa harapienta vibración, si es la nuestra y es mejor ignorarla

Somos borrosos para los dioses tanto como ellos lo son para nosotros

Vamos vestidos con agujas quemadas, agotamos el primer ojo

Para que guardar memoria,

Si solo hay viento y agua operando en el brote de los seres inviolables

Las memorias alzaron la luz como limite primitivo

Habrá veces en que nos echen fuego o niebla encima

Para distinguirnos de eso que hubo entre el cielo y la copa del derrumbe.

Nadie ha descubierto nuestra cofradía,

Porque hablamos un idioma en clave

Entre la bruma accidentada y los lechos mancos

Llevamos atada a la espalda la quimera investida de cera.

Esta mañana se levanto el polvo,

Atisbo esa continuidad que se asoma al día

Un tiempo accesible del que se sale con pies de silbidos hacía las casas

Para entrar y salir de ellas, golpear las puertas mientras abren

Y no es nadie

Mientras vuelven a golpear y de nuevo abren y de nuevo no es nadie

Pero alguien hace cálculos, sumas y restas con esos golpes y comprueba

Que el mensajero fue cubierto por constelaciones marinas y anillos venenosos

Y llama a las líneas a advertir

Que las manos del cielo se basan en las retenciones.

Él con nosotros hace una sola cadena, esa sola cadena que hacemos

Con los ángeles que crecen hacia abajo en retribución  a la madera

Con las animas genitales que marcan con oxido de zinc sus territorios

En los muros de las cavernas, ahora son distintos los umbrales,

Como el agua que se desengaña

Un renegado magnetismo nos enmascara,

Bañamos las armas en el leproso centelleo

El espacio que ocupamos dentro de la noche se vuelve niebla

Niebla que codicia la fragmentación del cuerpo.

Es mejor ignorar que nuestras raíces se abandonaron a cielos equivocados

Que al nacer interrumpimos a esas serpientes

Que son las herramientas de la tempestad

Es mejor no guardar memoria, todos vivieron bajo una lámpara culpable

Lo sumergible del mar primero fue hecho en el cielo

Miramos hacia atrás y vemos al fulgor derribar una hilera de días.

Es otra la mirada como la del hombre que se mira fijamente en la mujer

Y descubre que ha convivido con el relámpago

Que encamina a la sangre hacia un camino invisible

Con la clave que castiga las piedras, para que la luz se quede a solas con la muerte.

Descubre que ha agitado pájaros y espejos para que el infierno envejezca

Descubre que ha dejado cubierto de brisas el árbol sexual que releva a la muerte

Descubre que dos temblores se quedaron para siempre frente a frente.

 

 

TRECEAVO ANUNCIO                En memoria de Manuel Jiménez Correa

 

La fosforescencia nunca negara que fuiste su monstruo

Tanta búsqueda envolviendo los ojos,

Tanta desnudez empañando la noche

Hay hormigas que impiden que el fuego peine a la muerte

Nuestro resplandor no es nada si algunos espejos no germinan

Quiero que el mediodía sea mi hora, dijiste, pero primero

Tienes que hacer una boca de madera para esas noches sin salida

A cambio de que los cementerios masturben a dios.

Levantar algunos muros, engendrar hijos,

Empezar una correspondencia entre las vasijas,

Pásame una, llenémosla de vino

Que reinen las celosas quemaduras,

Esas que al mediodía están en las ventanas

Esa será mi hora, dijiste, cuando estén los misterios lineales

Cuando el pecado este lleno de hormigas, o los tomas o los dejas

Y siempre tanta sangre y tanta luz sin importar el hilo o el castigo

Pero no sólo te golpeaban los látigos herméticos y dabas el mismo salto

Que dio nuestro resplandor cuando llego hasta la cáscara del infierno.

Termina de jugar ese solitario,

Queda tiempo para que piensen que los abandonaste

Queda tiempo para que vengan

Y te pasen una tela empapada por el brazo

Y te pongan el radar-vampiro

Para que de ahí en adelante sepamos donde andas,

No te perdamos el rastro,

Saber cuando estás llevando el ruido de la tierra a los puertos ciegos,

Saber cuando le estás legando una máscara a la lividez del otoño.

No volverás a darle a la vieja serpiente,

Esa música que rasura a los cadáveres para el resplandor de la luna,

No, hoy es tiempo de hablar dentro de la propia lengua

Y es igual levantar un muro, engendrar un hijo

Si lo que sigue es una ceremonia de azufre.

¿Quién decidió terminar esa correspondencia entre las vasijas?

¿Qué reflejo nuestro nos anda buscando, nos hace entrar con una niñez

De cuchillo antes que los demás invitados?

Es lo mismo hablar dentro de la propia lengua,

Si el resplandor no encuentra una salida

Y uno de tus hijos esta haciendo algo oscuro con la respiración de los peces

Va rodeando con parches al mediodía carnicero.

Para que los espejos germinen hay que morir frente a ellos

Y así lo hiciste así dispusiste las tablas

Para que leyéramos en ellas sólo tres días después:

“A ella que sólo sepa que después de cada delirio,

Hay una tribulación de arena extraterrestre”.

“A los hijos, que sólo sepan que si el hombre huye, los pájaros constelan

La sentencia, que solo sepan que de un muro a un hijo, hay un limpio acertijo”.

A estas alturas una jirafa china cubierta de jeringas

Te esta conduciendo por distintas nomenclaturas,

Y te ríes, descuidas las ventanas,

Y te ríes de la otredad que encumbran los cuerpos.

 

 

 

VEINTEAVO ANUNCIO         A mi primo Alan Bruna Pizarro,          

                                                  En recuerdo de Villa Portales

     

                                  "Y con horrible estruendo se abrieron

                  Cráteres y abismos poblado del duro instante de

                                                    Escalofriantes máscaras"

                                                                    Olga Acevedo

 

 Veo los lugares desde lejos y no los quiero habitar

 La desposesión es la misma ya sea en el fuego o en el agua

 O plantada al lado del desvarío de los jardines.

 Veo las puertas desde lejos y no quiero entrar

 Las hijas traen copas y clavos

 Yo tengo un patrimonio de colchones y caballos atropellados

 Venid postores, jugad con estos bienes.

 Veo las ventanas color de azufre

 Y se lo que se desfonda en ellas

 Lo que logra quedar en pie como un arrobamiento de niño

 Ante espacios blancos y negros.

 Las hijas cuidan que el fuego no me quite la máscara

 Cuidan que no hablen de mí en los desiertos

 Barren mis resplandores sobre los ríos.

 El espacio negro ritualista al espacio blanco

 Las olas quedan colgadas, prospera en los sesos ese motor aterrado.    

 Es imperioso que vuestras rodillas lleven caballos atropellados a los colchones

 Como también colgar las olas, ponerles dientes visionarios a las bajas esperas.

 Veo los pasillos desde lejos y no me quiero acercar 

 Ni llegar al final de ellos dirigiendo el aliento de los rayos

 Que quedara esbozado en distintas líneas sin saber cual de ellas tomar

 O adonde conducen, oh dime si al espacio blanco

 Cuando parece un cajón abierto

 O al espacio negro cuando parece esa sustancia que revuelve

 Los funerales para que yo los guarde dentro de las botellas

 Pero el cajón ha de cerrarse,

 Luego de que las hijas hayan hurgado en él

 Será porque tienen inclinaciones fosfóricas

 Y la sustancia sale por el sur y se esconde por el norte

 Donde fue imperioso que las grullas hayan arrastrado rejas

 Y entrado a esa casa amarilla, donde clavos y copas son solo una parte

 De aquello que se ha tramado en el espacio negro,

 A espaldas de todos nosotros, con aletas, con puentes partidos, con cajones sueltos,

 Con la certidumbre que he de desfondarme en un aliento de rayos

 Que las hijas traigan después mi cabeza en sus manos

 Será porque tienen inclinaciones fosfóricas

 Que las hijas traigan después mis sesos sobre sus ojos

 Será porque tienen inclinaciones fosfóricas.

 Quedara acaso en pie la sustancia o lo que plante en el espacio negro

 Mi patrimonio subastado en el espacio blanco y por supuesto rechazado.

 Yo uno mi propia línea a las demás siguiendo el consejo de las hijas

 Sé entonces de la alta y baja espera que se padece entre ambos espacios

 Pero me angustio y empiezo a ultrajar, a reintegrar 

 Toda una anatomía de ánimas sobre los colchones

 Y se suman las grullas y los motores aterrados a la orgía ruinosa.

 Pero que hacen aquellos con aletas ahí en medio de ese puente partido

 Quieren que lo cruce, que ellos me harán llegar al otro lado

 Dicen: "Todo lo que necesitas es una inclinación fosfórica, y nada más".

 "Podrás cruzar sobre todas las líneas si quieres, tu línea podrá dar  

 Fin u origen a las demás, podrás hacer también que ninguna de esas

 Llegue a alguna parte,"

 ¿Cuál tomaste en tu infancia, cuando pusiste los clavos sobre las olas?

 Si, dejaste algo ahí, como todo adolescente un padecimiento nacarado

 Que las hijas cuidaran, dejando acercarse solo a los rayos y a las copas.

 Tú buscabas dentro de los cajones con temor a que te descubrieran

 Con ese repertorio de piedras que el aliento de los rayos les producía

 A quienes cambiaban de línea

 O a quienes bebían un trozo de azufre de la misma copa

 Y te castigarán trece días, sin poder tenderte debajo del puente.

 Sin esas aletas que nos validan en cada suicidio

 Sin que a la hora de cenar Silvia te cuente historias

 De quienes pasaban del espacio negro al espacio blanco. 

 Veo desde lejos los cajones cerrados y ya no los quiero abrir

 Porque pasar de un espacio a otro es como cambiar de rostro.

 Es como alfabetizar el humo y ser azotados por palomas.

 Veo a la sustancia esconderse en el norte,

 Porque ningún muerto ha descansado

 Como si ahora los rostros trajeran la imposibilidad de los retratos

 Y eso se extendiera a los espacios blancos, y a los árboles y a los ríos

 A ti mismo cuando pasas al espacio blanco

 Junto a los moluscos que buscan volatilizar los partos

 Y se allegan a rocas destruidas por la neblina,

 Se ven los colchones ajados, agolpados al fondo.  

 Nos preguntan por lugares y direcciones,

 Donde murió aquel, donde nació este,

 Les damos datos y fechas equivocadas, direcciones que no existen,

 Todo para que sigan extraviados

 Para que persista esa mecánica desierta, de la que si alguien sale o logra salir

 Lleva clavos en vez de dientes, y ataca a las hijas,

 Como si ahora los rayos trajeran la imposibilidad de los espejos y de los resplandores

 Y eso se extendiera sin tregua a los espacios negros, y a los cuerpos y a las sombras.

 A ti mismo cuando pasas al espacio negro

 Junto al espectro que tiene garras de águila, y anda con un candado en las manos,

 Y pone un árbol en medio del río, impidiendo toda navegación

 Y echa su condena púrpura sobre los caballos.

 No temas cruzar, ya que ella espectralizo el fuego, oh arcana

 Ya que es ella quien azula estos intercambios,

 Y que volar juntos es como si la niebla hiciera valer vuestro juramento

 Ante los días y las noches, ante las lenguas y los filamentos

 Como si quisiéramos alargar nuestra vida con rayos

 Aún más allá de esa tierra orgásmica, que es la que se guarda para los entierros

 Y que noche a noche ella y él invaden dejando sus cajas

 Para las próximas veces, ah para las próximas veces

 Y es por eso que él la persigue a ella por los parques

 Como si ahora algo así como unas botellas no dejasen pasar la transparencia.

 No temas levantarte o volver a ver como caen todas las cosas,

 Porque más abajo las raíces improvisan al padre

 Y este solo repite que no todo resplandor inicia una rivalidad entre los cielos

 Como si ahora justo todo estuviese perdido para las aguas

 Y apareciesen desde lejos los ojos verdes de Silvia Silva Robles.


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